Reportajes

Catedral de Oviedo. El origen del Camino

Toda expresión artística tiene un sentido y la arquitectura gótica es un ejemplo claro de expresión espiritual en la que todo lleva a las alturas y a la luz. Por eso, un fotógrafo en el interior de una catedral como la de Oviedo trabajará inevitablemente los contrapicados sobre las líneas verticales que, partiendo de las oscuras penumbras terrenales, llevan siempre a ese punto cenital donde reina el resplandor luminoso de grandes vanos y vidrieras como metáfora de un paraíso celestial. Desde el exterior, el “skyline” ovetense no se entiende sin la afilada aguja de su catedral milenaria recortándose contra los protectores cordales del Aramo. Dentro y fuera, todo busca el cielo en el entorno de su hermosa estructura asimétrica, eje central de la vieja ciudad amurallada de la que partió el primer camino a Santiago. Hay cosas difíciles de fotografiar, porque las sensaciones que rodean a la cámara quedan fuera del objetivo. Yo seguiré intentándolo. Es cuestión de fe.«