Otra Navidad

Melchor. La Carriona, Avilés 2010 ©Miki López

El sano pesimismo de post Navidad

Superada ya la meta del buenrollismo de otra Navidad, me enfrento a las empinadas cuestas de este enero que viene tan cargado de kilos como de ese sano pesimismo que siempre me invade por estas fechas. Se van los Reyes cuando apenas han llegado. Siempre hacen lo mismo: cierran la Navidad justo cuando entramos en lo mejor. Deberíamos invertir las fechas y meter a los Reyes el día de la lotería, y hacer dos sorteos el 6 de enero para duplicar la nómina de millonarios y tener más posibilidades de optar a las vacaciones permanentes. Pero bueno, el calendario es como es, así que nada podemos hacer…

Buenos propósitos

Ahora llegan los buenos propósitos, que dan tanta pereza como volver al gimnasio y a la dictadura de la dieta blanda e hipocalórica. Pero, como lo he prometido, voy a entrar en el año queriéndome un poco más, que es lo que me recomiendan los que más me quieren. Y aquí estoy, a pecho descubierto, conservando la calma y los buenos amigos que siempre siguen por aquí, rodando y rondando entre las luces y las sombras de un invierno más, que se abrirá a una primavera menos.

Reyes Magos. San Esteban de Las Cruces. ©Miki López, 2010

Primeros pasos en 2025

Y vuelta a empezar, a escudriñar entre objetivos y cámaras, tratando de devolver el vigor a esta vista cansada de rodar y trasnochar entre barcos de papel de periódico que naufragan en mares de tinta.
Miro alrededor y todo crece, madura o envejece, así que me encomiendo a la Virgen de Quemequedecomoestoy y al Cristo de Hoyenunaño para que este 2025 no haga gala de su rima y podamos volver a maldecir al inventor del turrón duro, empeñado en que pensemos más en el dentista que en el dietista. No sé qué es lo que prefiero…

Camino mis primeros kilómetros del año por este Soto del Barco de mi vida, lugar donde di muchos primeros pasos en todo y donde nunca echo de menos nada.
Bendita tierra la mía que siempre me abre los brazos. Incluso en enero. 

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