Flotando en el Cantábrico

Flotando en el Cantábrico

Miki López-2009

Flotando en el Cantábrico

Renacemos dejándonos envolver por las aguas de este Cantábrico que normalmente gasta pocas bromas. El verano avanza inexorablemente entre las nubes de tormenta que nos trae un cálido viento del sur. Nuestro pequeño mar del norte se caldea arrastrando hacia sus costas especies marinas poco usuales en estos días de insoportable canícula.

El Cantábrico se siente tan extraño como sus ribereños. El calor sofocante nos transforma en personajes desconocidos, aletargados a la sombra de los viejos muros de la cordillera que por fín horadó el AVE, el tren de nunca jamás, que terminó por resurgir de sus cenizas.

Bañistas en el Cantábrico. Playa de San Lorenzo de Gijón

Bañistas en la playa de San Lorenzo/ Miki López 2008

Entre oleadas de calor y de turistas ferroviarios refrescamos el alma flotando en la densidad salada del océano mirando al cielo, ese cielo que parece que es el único que no ha cambiado. El bochorno se hace asfixiante pegándose a la piel, calándose hasta los tuétanos, haciendo desear un invierno que probablemente nunca llegue. Mientras tanto cerraremos los ojos, recordando aquellos veranos de nordeste y salitre en que era de valientes aquello de bañarse en el Cantábrico.

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