El Fantasma de la Navidad

Iluminación de Navidad en Oviedo. Miki López/2025

Un viejo profesor de bachillerato nos decía muchas veces que en diciembre las estrellas caían al suelo. Lo repetía siempre que las maestras de infantil engalanaban las aulas con la llegada de la Navidad.

En aquellos tiempos, en casa olía a castañas asadas y angula cocida. Las noches eran tan largas como las de hoy, aunque bastante más frías. Los labios se agrietaban con aquel nordeste cruel que limpiaba el cielo y helaba el suelo entre charcos de barro y lluvia.

Iluminación de Navidad en Oviedo. Miki López/2025

Todo parece tan lejano como el blanco y negro de las fotos agrietadas de un viejo álbum que maceró en salitas saturadas de humo de tabaco negro y aromas de cerveza. Sencillo y cálido, como la tierna infancia.

Hoy todo es más sofisticado: millones de luces led, villancicos anglosajones y un Santa Claus que intenta devorar a los Reyes Magos, con camellos y todo.

Iluminación de Navidad en Oviedo. Miki López. 20/25

Aun así, el espíritu navideño parece seguir siendo el mismo y con el mismo sentido: una tregua de hostilidades y rencores que termina con la mala uva de la última campanada. A partir de ahí la vida sigue como si nada hubiese pasado.

Con todas las estrellas del suelo. Y las del cielo.

Feliz Navidad.

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