Fotoperiodistas o aquello que alguna vez fuimos

Un día de mayo de 1991 entré por primera vez en la redacción de La Voz de Asturias, en un edificio prácticamente recién estrenado en el Polígono Industrial de Puente Nora, a pocos kilómetros de Oviedo, para empezar a aprender el oficio con un memorable equipo de fotoperiodistas . Todavía sonaba el traqueteo de alguna Olivetti de carro ancho como las que se veían en el mítico y ficticio Los Angeles Tribune de Lou Grant, pero lo cierto es que el histórico periódico asturiano, vivía un intenso periodo de modernización que se inició cuando el diario se convirtió en una cabecera más del potentísimo Grupo Z de los años 90.

Autorretrato. Agosto de 1988. ©Miki López

Por aquel entonces, el periodismo en un medio de plantilla joven y renovada, aún se rodeaba de un aureola de oficio aventurero, irreverente y políticamente incorrecto. Al menos así veía yo desde mis inocentes 21 tacos, a aquel equipo de redacción audaz y con ganas de comerse el mundo en aquellos últimos años del siglo XX.

Tiempos convulsos

Eran tiempos convulsos en Asturias. Las reconversiones industriales, la crisis del sector naval y la minería incendiaban literalmente las calles y los ánimos. Y allí se comenzó a curtir una prodigiosa generación de fotoperiodistas, posiblemente una de las mejores de toda la historia de Asturias que, llegando hasta nuestros días, ha sido reconocida a nivel nacional e internacional, incluso con los dos premios Pulitzer de Javier Bauluz y Manu Brabo. Y ahí está nuestra asociación, la APFA (Asociación Profesional de Fotoperiodistas Asturianos), para darse cuenta de la importancia social que tuvo el fotoperiodismo en Asturias y que se refleja año tras año en una exposición conjunta que muestra el trabajo de los asociados.

Detención de un huelguista asturiano. ©Miki López

Carentes de una formación académica, nos convertimos en fotoperiodistas por puro instinto. Formábamos parte de aquella sociedad que luchó por los puestos de trabajo de unas empresas que los asturianos siempre creíamos que serían eternas y cuyos trabajadores trataban de mantener vivas con ese fuerte respaldo sindical que siempre fue santo y seña de un país tradicionalmente de izquierdas. Cuando se encendieron las barricadas, allí estábamos nosotros Nikon en mano, sorteando las pelotas de goma, los voladores y las tuercas que servían de proyectil a los gomeros que popularizó hasta el mismísimo arzobispo de Oviedo, Gabino Díaz Merchán.

Una forma de vida

Aprendimos a dormir poco, a comer en cualquier cosa y en cualquier sitio, a revelar en 15 minutos lo que debería llevar más de media hora y sobre todo aprendimos a empatizar con aquello que fotografiábamos día tras día: a sufrir en las tragedias y compartir las alegrías, que de todo había.

Mineros asturianos
Barricadas en la autopista «Y» a la altura de Robledo. ©Miki López

30 años después nuestra labor ha cambiado tanto en su flujo de trabajo que cualquiera pensaría que hablamos de dos oficios distintos. Pero realmente lo único que ha cambiado ha sido el proceso y el medio, que se ha actualizado de lo analógico a lo digital en un abrir y cerrar de ojos. Pero la esencia del fotoperiodismo, la magia del momento decisivo, la de la imagen que dice todo en una milésima de segundo, la que es capaz de remover conciencias, sigue ahí, pendiente del ojo avezado que distinga los sentimientos escondidos en una mirada, en una expresión o en una situación extraordinaria.

Miki López en 1995. ©JC. López

La Esencia

Además de fotoperiodista, soy formador. Y lo más importante que trato de inculcar a esos chavales que todos los años hacen prácticas en La Nueva España, es precisamente hacer ver la importancia que tiene la esencia en nuestro oficio. Lo realmente crucial no pasa únicamente por medir bien la luz, cuidar el encuadre o definir la profundidad de campo. Lo más importante es sustraer la emoción de lo que pasa delante de tu objetivo y que esa emoción se traslade inmediatamente al lector de un periódico o al visitante de una página web. Los fotoperiodistas tenemos la posibilidad de conseguir que la lectura de un artículo sea o no sea. Y eso lo saben perfectamente nuestros compañeros plumillas.

Una nueva era de fotoperiodistas

Tristemente aquel binomio indivisible de fotógrafo-redactor ha pasado a la historia. O al menos así es en el trabajo diario. Ahora el fotoperiodismo consiste en ser un hombre orquesta formado en imagen fija y en video, capaz de trabajar en tiempo real y de redactar mínimamente una información básica que acompañe a sus imágenes. Para los que venimos de un oficio que apenas había cambiado a lo largo de un siglo de evolución, se nos presenta como un reto difícil pero muy motivador, o al menos así lo veo yo. Y para los más jóvenes se abre un horizonte lleno de posibilidades de las que se podrán aprovechar por esa imparable capacidad de evolución que tienen los milenials y que va muy acorde con la velocidad a la que se desarrolla la fotografía y la imagen digital en general.

Huelga General. ©Miki López

Creo que es muy dificil dar consejo a todos los que comienzan esta andadura de futuro incierto. Ni siquiera sé con seguridad que voy a contarles a los chicos y chicas que iniciarán las prácticas con nosotros en las próximas semanas. Lo único que podré asegurarles , es que jamás deberíamos perder de vista la esencia de la que hablábamos arriba. El fotoperiodismo seguirá siendo el arte de extraer el alma de todo lo que de forma espontanea por delante de nuestros objetivos y que sea digno de ser contado. Y todo eso, en una milésima de segundo.

Al final somos únicamente eso, fotoperiodistas, notarios de una realidad que debe de ser contada. ¿Y mañana , qué? Solo el tiempo lo dirá, pero casi estoy seguro de que seguiremos ahí, si dios quiere, con libertad.

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4 comentarios en «Fotoperiodistas o aquello que alguna vez fuimos»

    • Pues si. El futuro de la profesión no pasa solo por el hecho conservar los puestos de trabajo, que también, pero el futuro real debería de encontrarse en la necesidad social de un trabajo esencial como es el nuestro. El periodismo libre es una garantía de libertad

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  1. Como siempre, muy bueno. Me encanta cómo escribes, Miki, un estupendo complemento a unas fotos espectaculares. No pierdas nunca esa esencia de fotoperiodista de «raza», una frase que definía también mucho el trabajo en esas primeras redacciones.

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    • Gracias Pilar. Como le dije a Vallina en el FB, llevo en el corazón esa gran familia que dejé en La Voz de Asturias, entre la que estabas tú que siempre me mimaste un montón. Ya sabes cuanto te lo agradezco compañera.

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