La Catedral de Oviedo y el Camino de Santiago

La Catedral de Oviedo y el Camino de Santiago. Tormenta de nive. ©Miki López/2009

Entre el público en general, nunca fue muy conocida la relación entre la Catedral de Oviedo y el Camino de Santiago.

En este año de conmemoración, una serie de actos, charlas y exposiciones, consiguen poner en contexto la importancia de esta joya arquitectónica y su vinculación con la ruta jacobea cuyo primer peregrino fue el rey asturiano Alfonso II el Casto.

Toda expresión artística tiene un sentido y la arquitectura gótica es un ejemplo claro de expresión espiritual en la que todo lleva a las alturas y a la luz. Por eso, un fotógrafo en el interior de una catedral como la de Oviedo, trabajará inevitablemente los contrapicados sobre las líneas verticales que, partiendo de las oscuras penumbras terrenales, llevan siempre a ese punto cenital donde reina el resplandor luminoso de grandes vanos y vidrieras como metáfora de un paraíso celestial. Desde el exterior, el «skyline» ovetense no se entiende sin la afilada aguja de su catedral milenaria recortándose contra los protectores cordales del Aramo. Dentro y fuera , todo busca el cielo en el entorno de su hermosa estructura asimétrica, eje central de la vieja ciudad amurallada de la que partió el primer camino a Santiago. Caminar bajo su estructura espigada es un placer más matemático que espiritual. Las luces, las sombras, todo se combina en esa perfección que busca lo divino desde la manufactura terrenal de una construcción que se prolongó durante siglos y que, pese a quedar a media construcción, mantiene una peculiaridad y belleza que la hace inigualable. Hay cosas difíciles de fotografiar porque las sensaciones que rodean a la cámara quedan fuera del objetivo. Yo seguiré intentándolo. Es cuestión de fe.

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